Trata de regalarte de vez en cuando un momento donde tu mente no se empeñe en buscar respuestas en el pasado ni en tratar de anticipar el futuro .
Y será en ese momento donde podrás enfocarte en quien eres, en tu presente .

Nazar – versión en español

enero 30, 2020

Escrito por: Oreste Del Río Sandoval

En la antigüedad se creía que los sentimientos negativos de las personas se transmitían por medio de los ojos. Estas creencias se sustentaban en la idea de que los ojos son lo más expresivo del cuerpo humano.

“Nazar”, también conocido como ojo griego u ojo turco, se traduce principalmente en visión, vigilancia, atención; pero especialmente es utilizado como el término que define lo que es la protección contra el mal de ojo.

Los que me conocen saben que soy latino, nacido en Panamá y que llevo algún tiempo recorriendo distintos países ya sea por estudios o trabajo. Actualmente me encuentro viviendo en Doha, Catar y ayer conversando con unos amigos sobre lo común que es en prácticamente todas las culturas la creencia, mito, leyenda o realidad del mal de ojo, -para todos entendido como un mal causado por el poder que puede emitir la mirada de ciertas personas que con su energía generan desarreglos a otros-, me surgió mucha curiosidad hacer algunas comparaciones sobre ello y tratar de entender mejor esta creencia.

En Panamá, de donde vengo, la tradición dice que debemos tratar de protegernos de aquellos que puedan “ojearnos”, algunos por la fuerza de la mirada (sin intención), otros por envidia o hasta de algún hechizo (con intención).

Decir «Mashallah»

Fue así como mi amigo catarí, me contaba sobre la importancia que tiene para la cultura árabe el uso de la expresión “mashallah” que se traduce en: “es la voluntad de Dios” y como voluntad de Allah es inquebrantable. Por lo cual al pronunciar esta expresión te proteges del mal de ojo o de energías negativas.

Decir “Mashallah”, -aportaba un amigo turco en la conversación-,  es algo que se da mucho en Turquía (antigua Constantinopla después, Capital del Imperio Otomano), sobretodo con los niños; de hecho, es muy habitual que los padres exijan a las personas que manifiestan cumplidos a favor de un niño o niña que terminen todas sus oraciones o cumplidos con la expresión “mashallah”, ya que de no ser así ellos sentirán que tienes envidia o celos por sus hijos y que les pasarás mal de ojo, lo que les enfermaría y podría incluso -según la creencia- llevarlos a la muerte.

Pero en Turquía no basta solamente con decir esta expresión, por lo cual también cuentan con diversos amuletos para protección, siendo el más reconocido y utilizado el de “nazar boncuk” o “perla azul”, que es el ojo celeste incrustado o pintado sobre una base azul y que en la actualidad se ha convertido, además, en un trending de la moda de accesorios internacionales.

Iguales creencias mantienen, los persas (iraníes), pakistaníes, indios, griegos y europeos.

El mal de ojo en la antigüedad

Pero la pregunta que viene a mi mente en este punto es: ¿De donde viene primeramente el mal de ojo y cuál ha sido su evolución en el tiempo?

La versión más antigua de los amuletos contra el mal de ojo parece provenir de Mesopotamia por el año 3300 a.C. en imágenes abstractas de alabastro con ojos grabados. Luego se vieron algunas versiones similares en pueblos del mediterráneo por el año 1500 a.C.

Los egipcios adoptaron la costumbre de usar un colgante en el cuello con un ojo de color azul que para ellos representaba el Ojo de Horus también conocido como wadjet, wedjat o udjat, el amuleto lo usaban los vivos para protección o fines curativos y era colgado en los muertos para evitar la desintegración del cuerpo embalsamado; se dice que el color azul de este amuleto provenía del barro glaseado egipcio, que contiene un alto porcentaje de óxidos; el cobre y el cobalto se vuelven azules el hornearse.

Esta costumbre fue absorbida más tarde por los fenicios, los asirios, los griegos, los romanos y quizás los que al final hicieron este amuleto más famoso: los otomanos (ahora conocidos como turcos).

Fue de esta manera que el ojo protector se expandió por toda la región del mediterráneo, oriente y occidente. Tal vez el primero que intentó explicar el mal de ojo de una forma científica fue el filósofo griego Plutarco quien decía que: “del ojo humano emanaban rayos invisibles de energía y alertaba de que eran especialmente peligrosas las miradas de las personas con ojos azules», tal vez de ahí podría provenir otra explicación del color azul de los ojos del amuleto de nazar.

El nazar fue utilizado por los etruscos en sus navíos, actualmente es utilizado por algunos aviones principalmente turcos para protección, se utiliza como dijimos antes en bisutería, collares, relojes, pulseras, fundas para celulares, zapatos, sortijas, tatuajes y hasta en el emoji del whatsapp o stickers del instagram.

Alrededor del mundo son muchos los amuletos o talismanes que se utilizan para prevenir o contrarrestar el mal de ojo, la mano de Fatima o Hamsa es muy reconocida en distintas religiones o creencias de tanto los judíos, cristianos, islámicos o hindúes aunque para los musulmanes -como decíamos antes- al igual que para los católicos, lo más adecuado si el mal de ojo te ha afectado son oraciones específicas que existen en la Biblia o el Corán para contrarrestar el mal.

Los budistas usan un hilo blanco mientras que en occidente se utiliza el mismo hilo en la muñeca de las personas, principalmente de los bebés pero el color del hilo es rojo. 

Alguna vez alguien de un pueblo eslavo me sorprendió regalándome un osito de peluche para la buena suerte y protección.

Con esto último pareciera ser que el objetivo principal de los amuletos es el de distraer la mirada peligrosa de aquellas personas que con su energía proyectada con sentimientos de envidia o maldad podrían ocasionar daño.

La energía que proyectamos

Como lo he dicho en otros escritos en distintas ocasiones, soy fiel creyente de la energía y las dimensiones en que proyectamos la misma, así como sus estados, la mirada amorosa traerá consigo cosas positivas, hará crecer y progresar todo lo que con buen ojo se vea, la bendición de tus seres queridos al salir de casa, los buenos deseos de quienes te aprecian; por otro lado la mirada maliciosa trae consigo sentimientos negativos, desgano y daño.

Tratemos por ello, de llevar siempre una actitud optimista, de alegrarnos por el bien del prójimo y de evitar caer en pensamientos de envidia que algunas veces puedan ser involuntarios. Reconozcamos el plan de Dios y su voluntad en cada una de las cosas que suceden y el porque de que sucedan (Mashallah), invoquemos su voluntad en la disposición de nuestro camino y solo para asegurar, un amuleto de protección o de la suerte (Nazar), tal vez no está de más.

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